domingo, 29 de noviembre de 2009

Ruiseñor de la luna

Foto bajada de Flick

Si al menos conociera cuáles lágrimas
sustenta mi tristeza pensativa,
sería tu gorgear como mi llanto
profundo por la dicha pasajera.

Sigue el chorro brotando sortilegios,
mi corazón da voces, aterido:
Pide que dure el hoy, la flor perfecta,
la tersa juventud inaccesible.

Acaba el manantial, queda su hueco,
duele la soledad, quema la angustia.
También ha de acabar este lamento,
también les dolerá lo me me aflije.

Fernando González Urízar

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