
Foto bajada de Flickr
Iremos de la mano, sin decirnos nada,
a escuchar la canción de los montañeses.
Mira qué bello es esto. Pon tus manos
sobre una brizna de pasto verde.
O bien tiende tu cuerpo cara arriba
para ver cómo cruzan las golondrinas simplemente.
A mí no podrás quererme nunca
y yo te querré con la pena del que nada posee,
y lo estaré diciendo sin que jamás lo sepas
en esta lengua que no me comprendes.
Ni siquiera podrás leer estas palabras
que para ti he querido hacer balbucientes.
No podrás comprender que aquí dice "sollozo"
y aquí dice " Te quiero hasta la muerte".

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