
Foto bajada de Flickr
Calla, de puro oír, de puro asombro,
tú, mi más honda vida;
porque ya sabes qué te quier el viento
antes de estremecer los abedules.
Y una vez que el silencio te haya hablado
concede la victoria a tus sentidos;
a cada soplo, entrégate y concédete:
él te dará su amor, te mecerá.
Y entonces, alma mía, sé ancha y ancha,
que te alcance la vida;
essánchate como un traje dde fiesta
sobre las cosas pensativas.

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