Foto bajada de MemeverdeRestablecido apenas de mis males
principescos; recibo la elegancia
de los jardines de oro y fragancia
de los fríos senderos otoñales.
Pienso que de los cármenes lejanos
ha de venir, lo mismo que en un cuento,
un rey a curar mi desaliento
con las últimas rosas de sus manos.
Viene y va mi dolor como una esencia
de jazmines enfermos, en el leve
y angustiado sigilo de la brisa.
Es tan sensible mi convalecencia
que el vuelo de las hojas me conmueve
y me hace sollozar una sonrisa.
Juan Guzmán Cruchaga (1895- 1979)
